jueves, 2 de enero de 2014
alguna parte.
Esta ciudad es terca con la lluvia.
Los que caminan aquí dan pasos enormes.
Miran a veces. Los miro a veces.
Encuentro espaldas.
Me acecho en cualquier esquina para robarme
lo que me queda en los bolsillos,
un par de dientes y alguna palabra equivocada.
Todo el proceso del día, infinito,
para llegar hasta el sueño
y sudar otros lugares.
No recuerdo el propósito, sólo habitaciones,
y quedan restos de cicatrices y
tatuajes.
He perdido algo en alguna parte.
Me he saltado alguna estación.
He olvidado un nombre.
Medí mal alguna distancia.
Bebí hasta hartarme.
Se rompió en mis manos.
No me vestí para la ocasión.
Esperé demasiado.
Imagino un lugar donde no estoy.
jueves, 19 de diciembre de 2013
en pie.
Tiembla todo aquello que refleja la luz.
Siempre sometidos a las diagonales,
a los grados de inclinación justos
para llegar a ver el fondo.
Hay un ritmo exacto en la caída de la lluvia,
en la caída de los cuerpos.
En el caminar lento en los recuerdos de otros...
Permanecer desnudos frente al espejo contemplando
aquello que antaño reflejaba la luz,
aquello que nos enlazaba y quemaba,
lo que marcaba las direcciones,
como un semáforo que parpadea
o la última palabra de una carta.
Y las ventanas son pájaros sin alas
y las ganas un vaso vacío sobre la mesa.
Cada momento es siamés del anterior,
temblamos y nos sacudimos la arena de los párpados,
sabiendo que esta tarde seguiremos teniendo hambre.
Hay un ritmo exacto en la caída de la noche,
en el tiritar de los huesos.
Y todos los errores pasados disparan a bocajarro.
Y nadie queda en pie
después.
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