domingo, 30 de marzo de 2014

tarde.


el acto de recordar
y que las estaciones mastiquen los restos
es el mecanismo interno
                                     de lo diario.

perderte en esta ciudad 
que nunca es tuya por un centímetro
y recibir las mismas miradas
           en las mismas calles

                          que nunca son iguales.


contemplas las palmas de tus manos
donde reposaban los rostros 
                          los días
                          los últimos gestos

y darte cuenta que rebosan de
                        habitaciones ajenas
                        silencios incómodos
                        ramas muertas

has adquirido un ritmo
                         fijo  convexo  punzante

para dejar atrás 
                         semáforos  puertas  amantes

pero siempre chocas contra algún espejo
que alguien ha dejado en alguna esquina
colgado en alguna ventana
arropado en alguna cama

y todo se torna íntimo
como conocer el verdadero nombre de alguien
u observar dormir la tarde en el pelo de un niño

piensas en direcciones y son tus costillas    el laberinto
el pulso que te enseña silencios y nidos
donde
                  esperar.


es allí donde en realidad vas.


Decide si eres   
                     martillo    página     raíz

y aprende cuánta lluvia eres capaz de tragar.



Nunca es tarde para empezar desde el último final.



sábado, 18 de enero de 2014

raíz.




Yo jamás tendré regalos para ti.


Yo 
masticaré el sol de plastico
que nos guía hacia un cielo abarrotado
y te encontraré bajo el árbol que no proyecta sombra.


Me coseré las noches a las costillas
para que siempre tengas un lugar dónde dormir...
un lugar frío donde te duelan los pulmones.


Yo 
sembraré el orden de las palabras para que crezcan derrotas
que serán victorias cuando las olvidemos.


Yo 
volveré a nacer todos los días con ideas nuevas y manos abiertas
para recoger lo que sobre de tu vientre...


Yo 
dejaré a tus miedos huérfanos con mis propias manos,
sin importar si los querías o no.


Yo 
registraré tus gestos y los archivaré en la biblioteca del aire…

                                            … las anotaciones de la delicadeza.

Yo 
pronunciaré tu nombre completo
y te entregaré todas sus letras 
                                            una por una
con sus inviernos y sus silencios.


Yo 
escucharé tu confesión mil milllones de veces.


Yo, 
      haré todo eso por ti.


Pero a cambio, nunca olvides,


Jamás olvides,


Que la raíz de absolutamente todo,


Es el dolor...


lo llamen los demás.. 


                                como lo llamen.